Sistema inmunitario

Omega-3 y estrés oxidativo: cómo modifican los antioxidantes endógenos

Omega-3 y estrés oxidativo: cómo modifican los antioxidantes endógenos

Las propiedades de los Omega 3 contra el estrés oxidativo se manifiestan cada vez con más fuerza. Entre los mecanismos identificados figura también la regulación de los antioxidantes endógenos. Por ahora el efecto de los suplementos no parece ser único ni universal: ¡descubre cuándo y de qué manera podrían regular las enzimas que neutralizan las especies reactivas del oxígeno!

El estrés oxidativo es uno de los principales factores que subyacen al desarrollo de numerosas patologías crónicas. Sin embargo, la producción de especies reactivas del oxígeno (ROS, Reactive Oxygen Species) es una consecuencia natural del metabolismo celular. No es casualidad que todos los organismos que viven en presencia de oxígeno (el ser humano incluido) estén dotados de armas de defensa igualmente naturales que permiten hacer frente a esta producción.

De hecho, los problemas surgen cuando se pierde el equilibrio entre la cantidad de ROS y de otras moléculas oxidantes (las especies reactivas del nitrógeno, o RNS, Reactive Nitrogen Species) y la capacidad de neutralizar su peligrosidad. Y, por desgracia, no faltan factores capaces de desequilibrar este balance; basta con citar dos para comprender la precariedad de la situación: la contaminación del aire y el humo del tabaco.

También la alimentación puede ser fuente de oxidantes. Por otra parte, muchos factores de origen alimentario se consideran moléculas con efectos antioxidantes. Entre estos últimos se incluyen también las grasas poliinsaturadas Omega 3, asociadas por numerosos estudios a efectos no solo antiinflamatorios sino también antioxidantes.

Entre sus acciones se incluiría de hecho también la capacidad de modular los antioxidantes endógenos, es decir, las sustancias producidas por el organismo humano para defenderse del estrés oxidativo. Descubramos en qué punto se encuentra la investigación sobre el tema, empezando por responder a una pregunta fundamental: ¿por qué los ROS son tan peligrosos?

Las causas por las que el estrés oxidativo daña la salud

El motivo por el que los ROS (radicales libres y formas no radicalarias) deben neutralizarse es su naturaleza extremadamente reactiva. En efecto, los radicales libres son moléculas que contienen uno o más electrones desapareados que buscan reaccionar con otras moléculas; cuando dos de estas moléculas comparten sus electrones desapareados se forman las formas no radicalarias. Pero ambos tipos de ROS pueden dañar la célula, alterando el funcionamiento de sus componentes.

En particular, los ROS pueden:

  • modificar el ADN de muchas maneras distintas;
  • dañar los carbohidratos;
  • peroxidar los lípidos y comprometer la estructura de las membranas celulares, inactivando los receptores y las enzimas asociados a ellas y aumentando la permeabilidad de los tejidos;
  • fragmentar las proteínas, alterar su carga eléctrica, hacer que se unan entre sí y oxidar aminoácidos específicos aumentando la susceptibilidad de toda la proteína a la degradación;
  • inducir la expresión de genes implicados en la respuesta inflamatoria, como el que codifica el factor de transcripción proinflamatorio NF-kB.

Dados estos efectos, la regulación del estado de oxidación-reducción (“redox”) del organismo es crítica para la supervivencia de las células, para su proliferación y para el funcionamiento de los órganos.

Una sobrecarga de especies oxidantes conduce precisamente al estrés oxidativo, una condición metabólica que afecta a las células, los órganos y todo el organismo, desempeñando un papel importante en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y otras varias patologías.

Los antioxidantes endógenos: defensores internos

Afortunadamente, no faltan antioxidantes capaces de neutralizar las especies reactivas del oxígeno y de promover el equilibrio redox del organismo.

Los tipos conocidos son dos:

  • Antioxidantes no enzimáticos: pequeños compuestos como la vitamina C, la vitamina E, el betacaroteno, el ácido úrico y el GSH (glutatión).
  • Antioxidantes enzimáticos: enzimas que neutralizan los radicales libres. Se trata de antioxidantes endógenos producidos por el organismo, como la superóxido dismutasa (SOD), la catalasa (CAT), la glutatión peroxidasa (GPx), la hemo oxigenasa 1 (HO-1), las tiorredoxinas (TRX), las peroxirredoxinas (PRX) y las glutarredoxinas.

Dado que la principal especie reactiva del oxígeno en las células es el ión superóxido, la SOD se considera especialmente importante para la salud de la célula.

Omega 3 y antioxidantes endógenos

El posible papel de los Omega 3 como reguladores de los antioxidantes endógenos ha surgido de diversos estudios.

En 2012, por ejemplo, un grupo de investigadores de Hannover, en Alemania, publicó en Nutrition & Metabolism datos según los cuales la ingesta diaria de una dosis de aceite de pescado que contiene 1,14 g de DHA (ácido docosahexaenoico) y 1,56 g de EPA (ácido eicosapentaenoico), los dos Omega 3 biológicamente activos, aumenta la expresión de enzimas antioxidantes como la catalasa.

En 2019 un grupo de investigación trató de hacer balance de la situación en una revisión sistemática con metaanálisis publicada en la revista Pharmacological Research.

El metaanálisis se realizó sobre los datos de 39 estudios, con un total de 2.875 participantes. De él surgió una reducción del malondialdehído (MDA), particularmente significativa en caso de diabetes o de trastornos metabólicos.

Además, Heshmati y colegas detectaron la capacidad de los Omega 3 para aumentar significativamente la capacidad antioxidante total y la actividad de la GPx. Los efectos sobre el GSH, la SOD y la catalasa no parecían, en cambio, significativos.

Los Omega 3 pueden considerarse factores capaces de potenciar las defensas antioxidantes frente a los ROS.

Respecto al efecto sobre la SOD, los autores subrayan que se trata de un aumento no significativo desde el punto de vista estadístico, pero digno de mención desde el punto de vista clínico. De hecho, el aceite de pescado aumentó significativamente la actividad de la SOD en los pacientes diabéticos o con problemas metabólicos.

En cuanto a la GPx, el efecto parece ser significativo solo en ausencia de problemas metabólicos, quizá debido a los distintos niveles basales. Además, el efecto de la suplementación con Omega 3 sería mayor a dosis inferiores a los 2.000 mg al día.

Los datos más recientes

Datos más recientes respaldan las conclusiones de este metaanálisis. Particularmente interesante es un estudio en modelo murino realizado en Arabia Saudí y publicado en 2026 en el Italian Journal of Food Science.

El objetivo del estudio era evaluar in vivo las propiedades antioxidantes del EPA y el DHA y la posibilidad de tomarlos para reducir el estrés oxidativo inducido por la exposición al cadmio.

Para ello los ratones se dividieron en cuatro grupos:

  • grupo de control;
  • grupo tratado con Omega 3 sin exposición al cadmio;
  • grupo expuesto al cadmio;
  • grupo expuesto al cadmio y tratado con Omega 3.

En este último grupo se observó un aumento significativo de la capacidad antioxidante total y de varios antioxidantes, entre ellos glutatión, SOD, GPx y catalasa, junto con una reducción de los marcadores del estrés oxidativo como la MDA.

Efectos específicos para subgrupos de población

Otras investigaciones parecen confirmar también la posibilidad de que los efectos de los Omega 3 sobre las enzimas antioxidantes dependan de características específicas de quien los toma.

Un estudio piloto publicado en 2025 en Nutrients asoció la ingesta de suplementos de EPA y DHA a una reducción temporal de la GPx y al descenso de la SOD solo en los atletas y no en los deportistas aficionados.

La actividad física es uno de los posibles factores desencadenantes de la producción de especies reactivas del oxígeno. Si se mantiene en niveles moderados, esta producción puede mediar respuestas fisiológicas deseables; por el contrario, una producción excesiva de ROS durante actividades intensas puede dañar los músculos.

Los participantes en el estudio, todos corredores, tomaron 9 gramos de Omega 3 al día durante 30 días. Los niveles de SOD, CAT y GPx se midieron antes y después de una sesión de carrera seguida de sprints.

Según los autores, los efectos observados sobre la SOD y la GPx en los atletas podrían reflejar una regulación redox alterada y solo nuevos estudios podrán aclarar sus consecuencias fisiológicas y funcionales.

Omega 3 contra el estrés oxidativo

Los datos disponibles hoy parecen por tanto apuntar en una dirección: la suplementación con Omega 3 puede modular las defensas antioxidantes del organismo. Sin embargo, sus efectos podrían depender de características específicas de quien los toma, como el estado de salud y los niveles de entrenamiento.

Sigue leyendo el Blog de Omegor para descubrir qué revelarán las nuevas investigaciones sobre el tema.

Referencias bibliográficas