Para el hígado, el aceite de pescado es diferente del aceite de krill.
Aceite de pescado y aceite de krill: las acciones sobre el hígado son diferentes
Los Omega 3 del aceite de pescado y del aceite de krill regulan de forma diferente los genes del hígado. Estos son los resultados de una investigación realizada en ratones y difundida por la revista Frontiers in Genetics. Sin embargo, los datos recogidos no lograron demostrar que el aceite de krill tenga los mismos efectos que el aceite de pescado sobre la concentración de grasas en la sangre.
Las fuentes de Omega-3
Los beneficios de los Omega-3 para nuestro organismo son bien conocidos:
- protección del aparato cardiovascular;
- acción antiinflamatoria;
- regulación de los niveles de glucosa y de grasas en la sangre.
El organismo humano, sin embargo, no es capaz de producirlos por sí solo. Por este motivo, es necesario introducir estos nutrientes a través de la alimentación. Las principales fuentes de Omega-3 son los pescados grasos:
- salmón
- caballa
- atún
Aumentando el consumo de estos alimentos es posible garantizar al organismo los niveles adecuados de los dos Omega-3 necesarios para las células: el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Otras posibles fuentes son elementos de origen vegetal, como las nueces y las semillas de lino, que sin embargo, contienen ácido alfa-linolénico (ALA), un precursor de EPA y DHA. También existen suplementos alimenticios que ayudan a satisfacer la necesidad de estos valiosos nutrientes. Los más conocidos contienen aceite de pescado, pero también existen suplementos cuyo ingrediente principal es el aceite de krill, obtenido de pequeños camarones que contienen altas cantidades de EPA y DHA.
Aceite de pescado y aceite de krill: las diferencias
La mayoría de los estudios sobre la eficacia de estos suplementos se refiere al aceite de pescado, pero un número cada vez mayor de investigaciones están evaluando también los beneficios asociados con el consumo de aceite de krill. El análisis publicado en Frontiers of Genetics se centró en el efecto del consumo de aceite de pescado o de krill sobre la expresión de los genes en el hígado. Los autores del estudio alimentaron a ratones con pienso que contenía uno u otro tipo de suplemento.
Se descubrió que los Omega-3 contenidos en el aceite de krill reducen la actividad de genes implicados en la producción de glucosa, de grasas y de colesterol por parte del hígado. Los datos recogidos sugieren además que este suplemento aumenta la actividad de las mitocondrias, las centrales energéticas de las células. El aceite de pescado regula en cambio la expresión de estos genes de forma diferente.
La diferencia más significativa se refiere a los factores que participan en la síntesis del colesterol, que en este caso se inducen con el consumo del suplemento. A pesar de estas diferencias, ni el aceite de pescado ni el de krill modificaron los niveles de grasas, de glucosa o de insulina en la sangre de los ratones involucrados en el experimento.
¿Diferencias significativas?
Según los investigadores, la falta de efecto sobre las concentraciones de grasas y azúcares en la sangre podría deberse al hecho de que los ratones utilizados en los experimentos eran jóvenes y fueron alimentados con una dieta baja en grasas. La investigación no aclara, por tanto, si el aceite de krill tiene los mismos efectos ya demostrados para el aceite de pescado. Serán necesarios más estudios, realizados en animales afectados por trastornos metabólicos o alimentados con una dieta rica en grasas, para arrojar luz sobre este aspecto.



