Omega-3 y sostenibilidad: el krill es una opción respetuosa con el medio ambiente
Una nueva investigación del Norwegian Institute of Marine Research (IMR) confirma la sostenibilidad del krill como materia prima para la producción de complementos de Omega 3: la población que habita las frías aguas antárticas es fuerte y estable, al igual que la de los depredadores que se alimentan de él. Este dato se suma a la información surgida del informe de la FAO sobre la explotación de los recursos pesqueros globales, según el cual todas las poblaciones monitoreadas en la Antártida se utilizan de manera sostenible.
Con sus múltiples beneficios para la salud, los complementos de Omega 3 ocupan un espacio considerable en los estantes de farmacias, parafarmacias y supermercados.
Los productos a base de aceite de pescado se encuentran entre los más extendidos; por otro lado, es precisamente en el aceite de pescado donde están presentes los dos Omega 3 biológicamente activos (EPA – ácido eicosapentaenoico – y DHA – ácido docosahexaenoico), aquellos que el organismo humano necesita para que el corazón, el cerebro y la visión funcionen de manera óptima y que sirven para proteger la salud cardiovascular de los efectos del exceso de triglicéridos y de la hipertensión.
Sin embargo, no faltan consumidores que, atentos a la sostenibilidad ambiental, miran con recelo un complemento alimenticio que aprovecha los recursos pesqueros globales, sometidos a una gran presión por prácticas de pesca que, especialmente en el pasado, no tuvieron en cuenta la necesidad de reducir drásticamente las poblaciones explotadas.
En este contexto, las fuentes de aceites ricos en Omega 3 alternativas al pescado son bien recibidas, siempre que respeten las exigencias de sostenibilidad manifestadas por los consumidores. Y el krill parece cumplirlas por completo.
Así lo certifica la investigación anual llevada a cabo por el Norwegian Institute of Marine Research (IMR), según la cual tanto la población de krill antártico como la de las ballenas que se alimentan de él se mantienen estables a pesar del uso cada vez mayor del krill como fuente de Omega 3 para la producción de complementos alimenticios.
Actualmente, la International Union for Conservation of Nature (IUCN) – organización que promueve el desarrollo sostenible – clasifica el krill antártico como una especie no amenazada, dada la tendencia estable de su población.
Al mismo tiempo, los programas de monitoreo de ballenas en los Océanos del Sur – para las cuales el krill es una fuente importante de sustento – proporcionan datos que describen un ecosistema resiliente y en buen estado de salud.
Además, según lo revelado en la edición 2025 de la Review of the State of World Marine Fishery Resources de la Food and Agriculture Organization (FAO), la Antártida es la única región del mundo en la que todos los recursos pesqueros evaluados se gestionan de manera sostenible.
En conjunto, esta información pone de manifiesto la sostenibilidad del uso del krill antártico, que representa un auténtico modelo de gestión responsable de los recursos marinos.
En un escenario en el que la población mundial alcanzará los 9,7 mil millones de personas en 2050, la sostenibilidad de la explotación de los océanos es más importante que nunca. Como subrayó Qu Dongyu, director general de la FAO, en la edición 2025 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, «una gestión eficaz sigue siendo la herramienta más poderosa para conservar los recursos pesqueros».
Qué es el krill
El krill antártico (Euphausia superba) es un pequeño crustáceo, similar a un camarón, que representa una fuente vital de alimento para muchos animales marinos (como las ballenas) y que se pesca para producir un aceite rico en Omega 3 y en un potente antioxidante (la astaxantina), la misma molécula que confiere a este aceite su característico color rojo.
Los datos publicados en la literatura científica ponen de manifiesto el potencial del aceite extraído de este crustáceo en la industria de los complementos alimenticios. De hecho, su consumo se ha asociado a efectos beneficiosos sobre los marcadores de inflamación, el estrés oxidativo, la función muscular, el metabolismo de la glucosa y los niveles de lípidos en sangre.
Su uso comenzó a principios de los años setenta; a finales de los años ochenta se pescaban casi 500 mil toneladas al año en varias zonas del hemisferio sur. Este gran interés llevó a la creación de una comisión internacional – la Commission for the Conservation of Antarctic Marine Living Resources (CCAMLR) – que asumió la tarea de preservar el ecosistema marino de la Antártida.
La CCAMLR no lucha por impedir la pesca de krill, sino por garantizar que esta se realice de manera sostenible, teniendo en cuenta también sus efectos en las demás partes del ecosistema antártico. Para ello, hace respetar estrictos límites de captura e impone monitoreos en tiempo real y cierres voluntarios para proteger las zonas sensibles.
Tras el auge de los años ochenta, las actividades de pesca de krill disminuyeron, concentrándose en el Atlántico suroccidental, donde la CCAMLR estableció un límite anual de captura considerado un nivel crítico que, por precaución, no debe superarse.
El IMR se encarga de monitorear anualmente la población de krill en esta parte del océano. El primer monitoreo se llevó a cabo entre enero y febrero de 2011; en 2025 las operaciones comenzaron en Montevideo, Uruguay, el 19 de enero y finalizaron el 24 de febrero con el regreso a la misma localidad, después de haber examinado 28 áreas.
En total se identificaron 18 especies diferentes, para un total de 6,16 millones de toneladas de krill, la cantidad más alta jamás observada en esta área.
El informe de la FAO
La presentación del informe de la FAO en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos en Niza (UNOC 2025) fue una oportunidad para comprobar cómo una gestión rigurosa y basada en el conocimiento científico puede hacer más sostenible la industria pesquera.
La FAO proporciona información sobre el estado de los recursos pesqueros globales desde principios de los años setenta. Esta actividad ha contribuido a aumentar la sostenibilidad de la industria pesquera, proporcionando apoyo para la toma de decisiones e influyendo en el desarrollo de políticas específicas. «El panorama de la industria pesquera ha evolucionado desde los años setenta – moldeado por nuevas tecnologías, cambios en los recursos y la manera en que utilizamos, gestionamos y valorizamos los recursos pesqueros», subrayó Qu. La inteligencia artificial también ha contribuido, ampliando – añadió Qu – la capacidad de evaluar más poblaciones y de hacerlo con mayor precisión.
A nivel mundial, el 64,5% de todas las poblaciones pesqueras se explotan dentro de niveles biológicamente sostenibles y el 77,2% de los desembarques proceden de poblaciones biológicamente sostenibles.
Las 10 especies marinas más desembarcadas incluyen, entre otras, la anchoa, el abadejo de Alaska, el bonito listado y el arenque atlántico; el 60% de sus poblaciones resultaron sostenibles y el 85,8% de los desembarques proceden de poblaciones biológicamente sostenibles.
El récord de sostenibilidad corresponde al atún y especies afines, cuyas poblaciones resultaron sostenibles en el 87% de los casos, representando el 99% de los desembarques provenientes de recursos gestionados de forma sostenible.
El caso de las Áreas Antárticas, incluidas por primera vez en el informe de la FAO, demuestra cómo es posible, gracias a la cooperación internacional y a decisiones basadas en las necesidades de los ecosistemas, gestionar de manera sostenible las poblaciones pesqueras. Aquí, de hecho, el 100% de las poblaciones evaluadas se gestionan de manera sostenible.
Pero también las inversiones a largo plazo en las Áreas del Noreste y del Suroeste del Pacífico están dando resultados. Aquí, las tasas de sostenibilidad alcanzan el 92,7% y el 85%, respectivamente, con estimaciones de sostenibilidad para los desembarques de 2021 del 99% y el 95,7%.
Lamentablemente, pese a las mejoras observadas en estas áreas, muchas otras siguen bajo presión y el 35,5% de las poblaciones pesqueras se clasifican como sobreexplotadas. En los últimos años, esta sobreexplotación ha aumentado en promedio un 1% anual; además, persiste una marcada diferencia entre las áreas gestionadas de forma sostenible y aquellas que no cumplen los requisitos de sostenibilidad.
En particular, el Área 37, correspondiente al Mediterráneo y al Mar Negro, muestra los primeros indicios de mejora, pero dentro de ella solo el 35,1% de las poblaciones se explotan de manera sostenible.
En este panorama, entre las especies más vulnerables se incluyen aquellas que viven en aguas profundas, pescadas de forma sostenible solo en el 29% de los casos; también existe preocupación por los tiburones que realizan migraciones complejas a gran distancia, que a menudo quedan atrapados en redes destinadas al atún.
Cómo asegurarse complementos de Omega 3 sostenibles: certificaciones de sostenibilidad
Existe una manera de asegurarse complementos de Omega 3 sostenibles: basta con buscar en los envases certificaciones de sostenibilidad, como la etiqueta Friend of the Sea.
Friend of the Sea es un proyecto que certifica productos y servicios que respetan y protegen el medio marino. Se trata de la única certificación de pesca sostenible reconocida y supervisada a nivel mundial por un organismo nacional de acreditación.
Además de premiar prácticas sostenibles en los sectores de la pesca, la acuicultura, la producción de harina de pescado y el aceite de pescado rico en Omega 3, Friend of the Sea promueve proyectos piloto en sectores relacionados de distintas maneras con el bienestar marino, como la restauración y los cosméticos con filtros solares.
Los complementos de Omega 3 certificados por Friend of the Sea se producen a partir de materias primas obtenidas mediante:
- buenas prácticas de pesca;
- el uso de equipos de pesca selectivos;
- actividades socialmente responsables.
Referencias bibliográficas:
Attri N, Arora D, Saini R, Chandel M, Suthar P, Dhiman A. Health promoting benefits of krill oil: mechanisms, bioactive combinations, and advanced encapsulation technologies. Food Sci Biotechnol. 2024 Nov 15;34(6):1285-1308. doi: 10.1007/s10068-024-01737-3
Food and Agriculture Organization of the United Nations. FAO at UNOC 2025: FAO releases most comprehensive and participatory global assessment of marine fish stocks to date. Última consulta: 31/10/25
Institute of Marine Research. Antarctic krill and ecosystem monitoring survey off the South Orkney Islands in 2025. Última consulta: 31/10/25
United Nations. Department of Economic and Social Affairs. World Population Prospects 2022: Summary of Results. July 2022



