Los omega-3 EPA y DHA controlan los genes de muerte celular
Aceite de pescado: protege contra los genes de la muerte celular
Los mecanismos que subyacen a los beneficios de los Omega 3 dependen de la acción ejercida por estos nutrientes sobre las membranas celulares, las moléculas implicadas en la inflamación y la oxidación y los genes que controlan la muerte celular. Años de investigaciones han permitido descubrir los detalles de estos mecanismos. Sus resultados han sido resumidos y discutidos en un análisis publicado en la revista Frontiers in Physiology por los investigadores del Institute for Advanced Studies on Food (IMDEA-Food) de Madrid (España)1. Se ha revelado que estos ácidos grasos ejercen muchas acciones protectoras, además de la relacionada con el corazón asociada a su capacidad de reducir los niveles de triglicéridos.
Los efectos directos sobre células y plaquetas
Los Omega-3 son ácidos grasos esenciales: significa que deben ser consumidos mediante la alimentación o suplementos alimenticios. Estos grasas, una vez en el organismo, forman las membranas celulares. Es precisamente aquí donde ejercen su primer efecto: gracias a sus características químicas fluidifican dichas membranas incluso en zonas muy específicas. Los Omega-3 también ejercen un efecto antiagregante sobre las plaquetas que reduce la formación de trombos y de placas ateroscleróticas. En este caso intervienen otros 2 mecanismos:
- la inhibición de una enzima necesaria para la agregación (COX), asociada probablemente a la reducción de la oxidación en la célula;
- la reducción de las cantidades de la molécula utilizada por esta enzima, el ácido araquidónico.
El resultado final es una reducción de la producción de algunas moléculas que favorecen la trombosis y de otras que estimulan la inflamación.
La acción antiinflamatoria de los Omega-3
La acción antiinflamatoria de los Omega-3 está asociada a la reducción de la producción de moléculas lipídicas vinculadas a la inflamación así como de las citocinas IL-1β, IL-6, IL-8 y TNF-α, sustancias que estimulan el sistema inmunitario y la expresión de genes de acción inflamatoria. La reducción de la inflamación también está relacionada con la capacidad de prevenir cambios en la membrana que conducen a la activación del gen JNK, que a su vez interfiere con la actividad de la insulina.
Algunas investigaciones han revelado finalmente la presencia en las membranas celulares de moléculas que detectan la presencia de Omega-3 e inhiben los mecanismos moleculares subyacentes a la respuesta inflamatoria en el sistema inmunitario y en las células adiposas. Este fenómeno restablece la actividad normal de la insulina y reduce así el riesgo de obesidad.
El efecto antioxidante de los Omega-3
Los Omega-3 son moléculas que pueden oxidarse fácilmente. Por ello han surgido muchas dudas sobre si consumir grandes cantidades podría aumentar los niveles de oxidación en el organismo. Algunos estudios han demostrado que un aumento de la oxidación de los lípidos, por ejemplo en las células hepáticas, puede tener efectos positivos sobre el metabolismo de las grasas. Los Omega-3 también reducen los niveles en la orina de marcadores conocidos del estrés oxidativo, los isoprostanos, y limitan la actividad de NOX2 y NOX4, enzimas responsables de la producción de moléculas con actividad oxidante.
Los Omega-3 también inhiben la actividad de la proteína sPLA2, un conocido factor de riesgo cardiovascular, y reducen en el hígado los niveles del colesterol “malo” degradando el componente ApoB.
Los microARN
Los últimos descubrimientos se refieren a la acción ejercida por los Omega-3 sobre la producción de los microARN (miARN), pequeños ARN que regulan la expresión génica. Los Omega-3, mediante este mecanismo, combaten algunos trastornos hepáticos, como la resistencia a la insulina y la inflamación, e influyen en la expresión del PTEN, gen que contrarresta la formación de tumores.
También la acción protectora frente al cáncer de colon parece estar mediada por la acción de los Omega-3 sobre los miARN. En otras formas tumorales, como el glioma, esta actividad aumentaría la expresión de genes que inducen la muerte de las células cancerosas. Sin embargo, el efecto de los Omega-3 sobre los miARN podría ser indirecto e implicar moléculas que se producen a partir de estos ácidos grasos durante los procesos inflamatorios, como las resolvinas.
Diversas acciones para un solo principio activo
Resulta evidente a partir de este análisis que las capacidades que han valido a los Omega-3 el calificativo de ácidos grasos “amigos” de la salud van más allá de la acción contra la acumulación de triglicéridos en la sangre. A nivel macroscópico, los mecanismos desencadenados en el organismo por estos nutrientes mejoran la salud cardiovascular y nerviosa. Investigaciones adicionales permitirán profundizar aún más en detalle en sus efectos microscópicos.
Para estar siempre actualizado sobre las últimas noticias de la investigación científica sobre los omega-3 suscríbete a nuestro boletín.
Fuente 1. Visioli F, Giordano E, Nicod NM, Dávalos A, “Molecular targets of omega 3 and conjugated linoleic Fatty acids - "micromanaging" cellular response”, Front Physiol. 2012;3:42. Epub 2012 Feb 29



