Omega-3 y la inflamación crónica: ¿cuáles son los biomarcadores y los protocolos nutricionales útiles?
La ingesta de Omega-3, especialmente en forma de suplementos, se ha asociado con la regulación de varios biomarcadores de los procesos inflamatorios. Descubramos cuáles son los más relevantes y los protocolos nutricionales que pueden ayudar a combatir la inflamación crónica.
La inflamación es una parte esencial de los sistemas de defensa del organismo humano. Por sí misma no es perjudicial; al contrario, ayuda a eliminar patógenos y a reparar tejidos dañados. Sin embargo, para ser beneficiosa no debe volverse constante.
A diferencia de la inflamación aguda, la inflamación crónica desempeña un papel clave en el desarrollo de diversas enfermedades. La investigación científica la ha relacionado con patologías como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y cáncer, además de obesidad y enfermedades autoinmunes.
El estilo de vida es fundamental para prevenirla, especialmente la alimentación. Entre los compuestos antiinflamatorios destacan los Omega-3.
- modifican las membranas celulares;
- regulan mediadores inflamatorios;
- modulan las vías celulares.
Omega-3 y biomarcadores
Los principales son EPA y DHA.
Inhiben NF-kB y reducen la inflamación.
Además generan resolvinas, maresinas y protectinas.



