Sistema nervioso

Los omega-3 reducen el daño cerebral asociado con el Alzheimer

Enfermedad de Alzheimer: menos daños cerebrales gracias al aceite de pescado

Los daños cerebrales provocados por el mal de Alzheimer (o enfermedad de Alzheimer) pueden ser contenidos mediante una dieta rica en ácidos grasos Omega-3. Así lo demostró un grupo de investigadores dirigido por Gene Bowman de la Oregon Health and Science University de Portland (Estados Unidos), en un estudio publicado por Neurology, la revista médica de la American Academy of Neurology. Según los resultados obtenidos durante la investigación, una alimentación basada en Omega-3 y vitaminas B, C, D y E mejora las puntuaciones obtenidas en los test de memoria y razonamiento. No solo eso: estos nutrientes también tienen la función de reducir la probabilidad de experimentar una disminución del volumen cerebral típicamente asociada a esta patología.


El estudio

El objetivo principal de Bowman y sus colegas fue establecer la relación entre la disponibilidad de varios nutrientes y algunos parámetros asociados a la salud cerebral en ancianos no afectados por formas de demencia. Los investigadores analizaron con este fin los datos relativos a 104 individuos, de los cuales el 62% eran mujeres, con una edad media de 87 años. Todos los sujetos examinados presentaban muy pocos factores de riesgo para la memoria y problemas de razonamiento. Los niveles de varios nutrientes presentes en la sangre de cada participante fueron determinados mediante simples análisis sanguíneos. Además, todos los individuos fueron sometidos a pruebas para la evaluación de las capacidades de memoria y razonamiento. Una resonancia magnética permitió también determinar el volumen cerebral en 42 de los individuos participantes en el análisis.


Vitaminas y Omega-3 para un cerebro en forma

Los datos así recogidos revelaron que los regímenes alimentarios ricos en vitaminas B, C, D y E y en Omega-3 están asociados a mejores puntuaciones en los test de razonamiento respecto a las dietas pobres en estos nutrientes. Por el contrario, las personas que siguen una alimentación basada en ácidos grasos insaturados (como los contenidos en alimentos fritos, congelados o procesados) están caracterizadas por una mayor propensión a la disminución del volumen cerebral y a peores resultados en los test de memoria y razonamiento. Bowman subrayó que la presencia de los nutrientes en sangre es responsable de una parte significativa de la variación del volumen cerebral, la memoria y el razonamiento. En concreto, la variación de las puntuaciones obtenidas en las pruebas de memoria y razonamiento causada por los nutrientes es del 17%. En cuanto al volumen cerebral, los nutrientes resultaron responsables del 37% de las variaciones observadas.


Actuar sobre la alimentación para cambiar el cerebro

Bowman, aunque precisó que los resultados obtenidos necesitan confirmación, destacó la posibilidad de prevenir la disminución del volumen cerebral modificando la alimentación. Vía libre entonces a una dieta a base de pescado (caballa, salmón, halibut), fruta y verdura. En cambio, deben limitarse al máximo todos los alimentos que aportan cantidades demasiado elevadas de grasas insaturadas, como productos horneados, margarina, frituras y alimentos procesados.  



Fuente 

1. Bowman GL, Silbert LC, Howieson D, Dodge HH, Traber MG, Frei B, Kaye JA, Shannon J, Quinn JF, “Nutrient biomarker patterns, cognitive function, and MRI measures of brain aging”, Neurology. 2011 Dec 28